19 días esperando algo, sobreviviendo de la ausencia.
Todo, para que en el décimo noveno día todo se quiebre en mil pedazos, como un vaso del más fino cristal detonándose contra el piso.
La vida parece jugar con nosotros, juega al tetris, y encaja todo en su lugar preciso y exacto momento.
Moi
- Joaquín
- Baires, Argentina
- Que el cadáver exquisito que vive en mi mente hable por mí.
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